El cava del Penedès completa su reconversión ecológica

0
3

La bodega Juvé & Camps ya ha conseguido la certificación ecológica para los cavas y vinos elaborados desde 2015, que salen al mercado este año. Actualmente la totalidad de sus viñedos productivos, 271 hectáreas en la comarca del Penedès —aunque la casa posee un total de 450 hectáreas en la región—, se cultivan de forma sostenible, se cosechan manualmente y se elaboran de forma artesanal.

“Iniciamos la reconversión en 2012 y desde 2015 todos nuestros viñedos son totalmente ecológicos y hemos esperado hasta ahora para sacar al mercado cuatro cavas juntos. El año próximo será también ecológico el gran reserva, que es nuestro producto estrella, porque tiene una media de 48 meses de crianza en botella y necesita más tiempo”, explica Joan Juvé, presidente de la bodega catalana. La empresa es líder en el mercado del gran reserva con el 35% de los 4,5 millones de botellas que se producen anualmente en el mundo de este exclusivo vino. El origen de Juvé & Camps se remonta a 1796, pero el primer vino espumoso de la marca salió en 1921 de las cavas subterráneas de Sant Sadurní d’Anoia. Actualmente la empresa está en manos de la cuarta generación de la familia y su consejera delegada es Meritxell Juvé.

“En la elaboración no hemos necesitado hacer apenas cambios, el trabajo se ha concentrado más en controlar la trazabilidad en todo el proceso”, apunta Antoni Cantos, director de Enología de la compañía. Las nuevas apuestas son cuatro cavas monovarietales, Blanc de Noirs (elaborado con uva pinot noir), Milesimé (chardonnay), Essential (xarel-lo) y la nueva estrella de la bodega: La Siberia (pinot noir), un gran reserva al igual que el coupage que han bautizado Reserva de la Familia (macabeu, xarel-lo y parellada) porque era el que los Juvé servían en su mesa.

“En la década de los ochenta se introdujeron en El Penedès dos variedades internacionales: chardonnay y pinot noir, pero la mayoría se arrancó años más tarde debido a su baja productividad. Sin embargo, Juvé & Camps mantuvo en Espiells una parcela de pinot noir de unas cinco hectáreas situada en la parte más alta de la finca y rodeada de bosque. Es un lugar en el que siempre hace mucho frio, por eso se llama La Siberia. Este viñedo tiene un microclima distinto del resto de la finca porque tiene muy cerca un torrente y su suelo es poco profundo y arcilloso. El resultado, después de unos 80 meses de crianza, es un cava monovarietal de gran complejidad y elegancia. Esas cualidades, sumadas a que solo elaboraremos 3.500 botellas al año, lo convierten en un producto muy exclusivo”, explica Josep Jiménez, director de Viticultura de Juvé & Camps.

Fuente ELPAIS/Ambiente

Comments

comments

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here