(Opinión) Una vez más atacan “Las Sotanas” desde el infierno

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Por: Ítalo Urdaneta*

Comenzamos el año nuevo con esta nueva entrega teniendo que referirnos de manera forzada, como lo hemos hecho en otras oportunidades, en contra de las posturas de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), esta vez en la voz de Mons. José Luis Azuaje, quien vive, por cierto, como todo un reyezuelo, en la propia Basílica de “La Chiquinquirá”, en Maracaibo.

Salidos como ánimas en penas del propio infierno, quienes integran la CEV no pierden la oportunidad para pretender con su discurso alejado de la realidad confundir al pueblo, solo por el encarecido deseo de estar cerca del poder.

Mons. Azuaje asegura que “la historia dará su veredicto sobre la juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo período de seis año”, y advirtió que el desempeño del mandatario “se ha hecho ilegítimo y moralmente inaceptable”, pues sigue llevando al país al despeñadero.

Si hablamos de legitimidad razón tiene el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello, cuando en su último programa con “El Mazo Dando”, le salió al paso a las posturas de la CEV, por cuanto asegura que no hay nada más ilegítimo que ese cuerpo que no ha sido elegido, al menos, por la voluntad del pueblo.

En términos más o menos parecidos Cabello asegura que aun así quienes se abrigan con las sotanas desde la CEV pretenden estar muy cerca del poder, organizar, mandar y disponer, incluso, sin que nadie les haya otorgado ese derecho.

Es evidente que la CEV una vez más trata por todos los medios de confundir a los venezolanos. Aseguran que el pasado proceso electoral mediante el cual fue reelecto el presidente Maduro es ilegal, “por cuanto se propiciaron unas elecciones dudosas en el marco del ventajismo”.

Mons. Azuaje, claro está, no reconoce que voceros calificados y candidatos de la oposición acataron el llamado que hizo el Consejo Nacional Electoral (CNE) para participar en los comicios presidenciales, pero igual echa al cesto de la basura la incitación que se le hizo a la militancia opositora, por la misma ultra derecha venezolana, para que no salieran a cumplir con el sagrado deber de ir a votar.

De 193 países que constituyen el mundo, solo unos 40, desde luego humillados a las políticas del imperio, están en contra –dice Mons. Azuaje-de la reelección del presidente Maduro, pero al parecer se desea hacer ver que la mayoría numérica, de acuerdo a la CEV, ha perdido legitimidad.

Si bien el conspicuo sacerdote destaca con la verdad que “el país vive una desproporcional crisis en todos sus ámbitos”, niega premeditadamente el origen real de la misma, y utiliza este hecho para enviar mensajes mediáticos.

Para Mons. Azuaje –intuimos- es falso que exista una guerra económica dirigida desde el propio imperio, que viene afectando al pueblo de Venezuela, al extremo que ni alimentos ni medicinas se consiguen con naturalidad.

Pero igualmente es mentira que a Venezuela se le han retenido los pagos por concepto de las ventas de nuestro petróleo, y es engañoso pretender hacer creer que el propio presidente Trump declaró ilegal la venta de oro que produce nuestro país.

Más allá de las políticas perversas que se le vienen imponiendo a Venezuela, sobre todo, en materia económica, es elocuente también que la CEV nunca ha tenido ojos para ver los llamados golpistas –a fin de cuentas forma parte de ella- que ha venido haciendo la oposición a nivel internacional para pretender dar con el traste de la revolución.

Pero igualmente esa CEV, amparada en sotanas negras que representan más bien al diablo, nunca tuvo ojos para recriminar la muerte del joven Orlando, que fue brutalmente quemado vivo, por intermedio de las afamadas “guarimbas”, hasta causarle la muerte, solo por creerlo chavista.

Aun los venezolanos estamos a la espera también que la CEV desapruebe la quema insólita de las decenas de autobuses nuevos que puso en funcionamiento el gobierno en todo el país, para ofrecer un buen servicio de transporte, pero hoy ante la falta de recursos se utiliza la deficiencia de este servicio como excusa para atacar a la gestión gubernamental.

Y qué decir del saboteo eléctrico, de la fuga del cono monetario hacia Colombia, y de la campaña prostituida del “Dólar Todey”, para buscar la devaluación del bolívar. Hasta ahora la CEV guarda silencio sobre todos estos hechos, que sin duda, han contribuido al deterioro de la economía del país y del bienestar de los venezolanos.

Sería por demás extenso seguir señalando las actuaciones solapadas en las que ha caído la CEV solo por aupar las posturas de la ultraderecha, que vive apegada a los intereses norteamericanos.

Lo que sí está claro es que los representantes de la iglesia venezolana, tal como lo hicieron en el pasado en contra del propio Libertador Simón Bolívar, solo desean tener derecho al poder, sin ni siquiera llenarse los zapatos de polvo, pues ya ni recorrer los barrios hoy en día desean hacerlo.

Insistimos, cada día la Iglesia Católica pierde legitimidad, y razón hay para ello, pues solo con los casos de sacerdotes pederasta que hay que des tapar también en Venezuela sobran las razones para que sigan creciendo otras religiones distintas a la tradicional, aunque las sotanas negras siganrevoloteando desesperada mente desde el infierno.

*Periodista

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